voy subiendo la quebrada...
voy subiendo la quebrada y aún me asombran viejos cerros
adivino los paisajes tan queridos,
aprendidos
en los viajes repetidos hacia el norte,
la quebrada,
en la búsqueda insistente del paisaje y de su gente
de los tiempos que transcurren
y no corren ni se sienten,
las historias se detienen con el viento de la tarde
procurando que otros aires encaminen la rutina
de internarse en la quebrada
disfrutando,
asombrada,
con las nubes recostadas en la ladera del cerro
dibujando suaves formas que simulan algodones...
